miércoles, diciembre 27, 2006

utilidades

Nos utilizamos unos a otros sin darnos cuenta. Como meter un CD en nuestra computadora, esperamos que las bocinas nos hablen en una lengua irreconocible para nuestra conciencia, deseando que sea nuestro cuerpo quien descifre el significado de las frecuencias. Entonces, vamos con nuestro amigo y le hablamos, suponiendo que tendrá respuestas a nuestras dudas. Si nos escucha, si aporta alguna idea, alguna frase que modifique el tono de nuestras emociones, entonces será un buen amigo. De lo contrario, supondremos que este amigo solo sirve para la fiesta. Cada uno cumplimos una función utilitaria en nuestros círculos de interacción, ya con los amigos, con la pareja, con la familia. Al menos, así suele parecer. Las personas que vamos conociendo las insertamos en un template especifico de relaciones, como un código de programación nuevo, insertado en un programa complejo, cada persona tiene una función dentro de ese código, dentro de esa estructura. Lo que románticamente se suele definir como “amor verdadero”, o “amistad”, no es otra cosa que la muchas veces ingenua y falsa suposición de que ningún miembro de esa relación esta obteniendo beneficios egoístas con métodos premeditados.

Al final, creo que lo que cuenta no es la pureza del sentimiento, sino la franqueza de la interacción. Quizá vale más una relación transparente que una relación pura.

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