viernes, febrero 25, 2005

La noche en que el poeta fue a un café

El sol soba tu cráneo
te sientas en las banca de huesos
descubres la alegría
en el vuelo del niño columpiándose
en los brazos tiernos de su madre que le empuja
detrás del mostrador dejas el trabajo
que es un fantasma para tu alma

Ola que devasta paredes concretas
tu conciencia es aquí
en la distancia entre mi pluma y tu libro
Sabes que éstas palabras emergieron
no de un alma hermana
no de un ser como tú
sino de una conciencia semejante

Apenas nos parecemos
estoy frente a mi libreta
en la mesa un cigarro moribundo
una taza vacía
un libro que se resiste
un teléfono móvil
y tú
y tus zapatos muertos
entre la joven madre el niño
el trabajo tu casa y el dinero
entre mis palabras
buscas un hogar
pero ignoro dónde está la luz

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