viernes, enero 14, 2005

La noche en que el poeta fue a un café

Se que tu nombre es Carlos
tu cuerpo sobre la banca
a tu costado derecho
una mujer joven y bella
empuja la espalda de su pequeño
quien vuela
el sol soba tu cráneo cansado
deja el trabajo detrás del mostrador
deja la oficina
es un fantasma
mero instrumento para tu alma
que desconoce fronteras
tu conciencia es eterna
ola que devasta las paredes concretas
es aquí
en la distancia
entre mi pluma y tu libro
sabes
lo sabes
que éstas palabras impresas
emergieron de una conciencia como la tuya
no de un alma hermana
no de un ser como tu
a penas nos parecemos
estoy frente a la libreta
en la mesa un cigarro moribundo
una taza vacía
un libro que se resiste
un teléfono móvil
es horrible
en su monstruosidad
a pesar de sus brazos torcidos
de su rostro ampollado
tiende un puente entre mi amada y yo
se que tu nombre es Carlos
tus cabellos claros
tu mirada esquiva
tus manos trémulas
tus pies cansados
tus zapatos sandalias de mendigo
y aquí estas
sin olores hermosos
sin gustos refinados
entre la joven madre
mis palabras
el trabajo
la casa
y el dinero
buscas un hogar
te repito
ignoro dónde está la luz
en la oscuridad te acompaño

miércoles, enero 12, 2005

Algunos datos biográficos sobre Lucien

Juega detrás de la puerta
el niño que aún no nace
el nunca concebido

Heme aquí padre
insólito reflejo de tu deseo
ni muerto
ni espíritu
nunca concebido
padre
mis ojos te devoran
hienas que disputan
la piel muerta del hipopótamo
padre
soy la madre cocodrilo
que escapa por la noche
busca otros pantanos
para sus crías
mis crías tus miedos
regreso a ti
porque el mundo me ofrece el olvido
(tu cuerpo se estreme
ante mis ojos incrustrados
en la prufundidad del cuarto sin luz
de estas casas unidas como siameses
se retuercen
una jadeando junto a la otra
donde los vecinos no te escuchan
cuando tu y mi madre
destrozan con sus garras la cama
los vecinos te ignoran
cuando el silencio se estrella
contra nuestras paredes
así lo haz dicho)
soy
el hombre que recoje el beat de la gota
es mi boca árida
es mi piel quebradiza
son mis brazos sin dedos
mis pies sin uñas
mi corazón sin venas
mis ojos sin bastones
mi corazón late
escucha el ruido pequeño

La palabra del hipopótamo
es irrefutable
nunca te has de levantar en armas
nunca derrotarás al gran dictador
mi comarca no admite líderes democráticos
hace tiempo
un tiempo hondo como la grieta de tu pensamiento
entendimos
no somos los bellos ni los elegidos
nuestras voces no destruyen ventanas
nuestras voces son murmullos
viento inútil
que mece las hojas del álamo

traigo hasta ti
mi voz
eufórica risa
hiena que disputa
la piel muerta del hipopótamo


martes, enero 11, 2005

Restaurant

El área de no fumar
se esconde
en la niebla de los fumadores

The night the poet went to a radio station

Let us fall into each other
like leaves on the autumn sky
hungry city
let us be falling doves
on the joyless playground
let her be the glorious autumn leaf
that holds my soul
as nature holds life.